martes, 27 de enero de 2015

INTRIGAS TURISMO

-Escrito por Ricardo Madrigal--Comentarios intrigas.madrigal@outlook.es‏

Según parece, el concepto de promoción turística de la policía tijuanense es… atracándolo. Resulta y resalta que la directora de la policía municipal “la gatita de angora” Paty Sida, con todo el apoyo –como siempre- de su jefecito el secretario de inseguridad pública municipal, “el camillero” Alejandro Ladres Valladares, decidió “recaudar” en la Vía Rápida, sobre todo en el cuerpo Oriente.
Para lograr su cometido, comisionaron a la citada vialidad al jenízaro Edgardo Coronel Martínez, con la unidad policial o patrulla número 0468, la cual aunque cuenta con los distintivos de la corporación policiaca… no tiene torreta o si usted lo prefiere: luces distintivas de vehículo policiaco en el techo, solo cuenta con… estrobos, si, los mismos que utilizan entre otros, los ministeriales… y los malandros.
Casualmente dicho elemento policiaco solo detiene vehículos de modelo reciente, con placas de circulación de Norteamérica, y de preferencia cuando… está anocheciendo.  Coronel Martínez, aprovechando la mala fama de Tijuana –en cuanto a la inseguridad, secuestros incluidos–, y el anochecer, prende los estrobos hacia cualquier incauto con vehículo reciente y distintivos “gringos”, que se enfile de regreso a su país, los cuales solo alcanzar a divisar esas “lucecitas”.
Empanicado el visitante, por no saber si se trata de un policía o un malandro –independientemente de que en la Vía Rápida es imposible detenerse–, normalmente esperan a estar en un lugar alumbrado y concurrido, para proceder a estacionarse. Ya teniendo a su disposición al “cliente”, Edgardo Coronel procede a intimidarlo, lo primero que le espeta es que iba a exceso de velocidad, como si eso fuera posible en ese tramo de la mal denominada “Vía Rápida”, sobre todo a esa hora.
 Cuando el “cliente” la explica que no es posible su dicho, lo “amenaza” con turnarlo por supuestamente haber intentado “fugarse”, indicándole que no son válidas las explicaciones de la falta de lugar para detenerse, menos el temor a que no fuera autoridad quien estaba tratando de que se detuviera.
La “terapia” hacia el “cliente” suele durar hasta cuarenta minutos… si es que no se da el respectivo “agradecimiento”… en dicho caso el visitante se retirara con una “advertencia” y unas cuantas decenas de dólares menos.  Si no resulta el “trabajo” del oficial, como nos comentan, la persona puede estar “detenida” hasta cuarenta minutos, lo cual pudiera tipificarse como abuso de autoridad, privación ilegal de la libertad y otros, procediendo a continuación a infraccionarlo por diversas y supuestas faltas al reglamento de tránsito municipal… y la infaltable “advertencia”.
Con este tipo de actuar, la imagen de las autoridades y de la propia ciudad de Tijuana, sigue empeorando, pero según se comenta, es un gran negocio, tanto en lo personal… como en lo institucional. “Ganan” en lo personal si el “cliente” “agradece”, o ganan en lo institucional si lo infraccionan, ya que son recursos para el gobierno municipal, lo cual luce a la “gatita de angora”.
Que la ciudad pierda porque el turismo deje de visitarnos por temor a ser atracados, es lo de menos para nuestras autoridades. Lo mismo sucede con algunos empresarios que han dejado de invertir en la región, por la misma situación.
Mientras esto sucede y acontece, el sínico procurador se la pasa de declaración en declaración, pero sin realizar la chamba para la que fue elegido. El “prozac” Arturo Ledesma, es lo que se dice: un funcionario de ornato. Solo un “engaña bobos”.

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