José de Jesús
Vázquez Hernández
Corre y se va… eran las palabras clásicas del
anunciador al inicio de la lotería en las fiestas pueblerinas, y a continuación
se iba refiriendo a cada una de ellas de acuerdo con su figura, por ejemplo, al
referirse al gallo, solían agregarle, el que la cantó a San Pedro, ya no le
volverá a cantar y así sucesivamente.
Tal vez pueda hacerse un parangón con el juego de
la lotería, y la etapa política que vivimos, ya que los partidos y
ocasionalmente algunos simpatizantes o jugando con el resultado de las
encuestas, barajan el nombre de algunos candidatos y eligen a uno que en la
antesala de la grande, espera para contender por el premio mayor.
Tanto a nivel federal, como en algunas entidades
federativas, jugaron con la intención de obtener el premio mayor, varios se
fueron quedando por el camino, uno de una forma y otros de otra, pues unos
desistían una vez que valoraban sus posibilidades, otros, sus colegas de
partido o directivos los convencían de que era mejor mostrar unidad y fueron
sacrificados, con la promesa de ocupar algún cargo importante y no quedar fuera
del presupuesto, para no vivir en el error.
Una vez hechos los sondeos y con algunas cartas ya
jugadas, cada partido eligió a su gallo para contender en el premio mayor, si
es que así se le puede llamar a quien busca el poder por el poder y no el poder
para servir, como suele acontecer con la gran mayoría de nuestros políticos,
que prometen y prometen cuando andan en campaña, pero pronto les pasa tal
pretensión.
Así pues, avanzada la lotería y ya eliminadas
varias cartas, fueron seleccionados los candidatos, cada uno según acuerdos de
los tres partidos con mayor representación, como los imagina mi amigo David,
“un pollo, una gallina y un gallo”, si no listos, sí preparándose por si acaso.
En el ámbito estatal, no ha sido menor la refriega,
en todos los grupos partidistas, tuvieron que hacer uso de su selecta
diplomacia para poder dejar atrás sus desacuerdos y así elegir la carta que
consideraron podría ser la más idónea para ellos, pero no siempre para la
ciudadanía que mira desde otro punto de vista y con otro color de prisma.
Ahora solo queda esperar, después de que el
reglamento les impuso un tiempo de silencio, de ninguna manera se trata de
restringir la libertad de expresión, según dicen, pero sí de escuchar, porque
solo en silencio se puede escuchar la voz del ciudadano, que es finalmente la
que convendría tomar en cuenta, antes del divisionismo que dejan en las
diferentes municipalidades.
Como en la lotería, varias cartas han sido
relegadas, pero ya verán que serán reacomodadas y compensadas con otros premios
menores, mientras los elegidos meditan, cuáles estrategias serán las más
convincentes para ser planteadas a sus simpatizantes, deseando pues, que este
silencio impuesto y que coincide con la cuaresma, sea realmente reflexivo y
elijan las mejores proposiciones para todos los votantes.
Mientras tanto corre y se va… hay tres que aspiran
al premio mayor, pero solo uno se verá favorecido, que sea el mejor. jjesusvah@hotmail.com
Febrero 29/2012