lunes, 22 de febrero de 2016

TEMA DE ESTUDIO LA DESPEDIDA

Jorge Mario Bergoglio
José de Jesús Vázquez Hernández  
La semana pasada hablábamos de la visita del Papa Francisco a México y los motivos primarios que lo inspiraban a venir a este pueblo “siempre fiel” gritón y rezandero, como lo calificó Juan Pablo II, aunque no con estas palabras, pero dicho coloquialmente, ahora hablaremos de la nostalgia que dejan las despedidas y de sus mensajes. 
El Diccionario de la Lengua Española define las despedidas como un “acompañamiento que se hace a una persona que se marcha, hasta el momento de la separación; palabras de cariño o cortesía que se dicen en el momento de la separación; fiesta o reunión en honor de alguien que se marcha o que cambia de estado”, considero que en esta ocasión se cumplieron todos estos señalamientos.  
En primer lugar la despedida efectuada en el aeropuerto de Ciudad Juárez fue solemne, protocolaria y multitudinaria, incluyó la presencia del presidente de la República Enrique peña Nieto, su esposa Angélica y una gran parte de su gabinete y autoridades de Chihuahua, cardenales y obispos, pero sobre todo un gran número de personas de ambas fronteras que lo acompañaron hasta el final, después que algunos presentes dejaron escapar algunas lágrimas.  
Desde luego que él tenía que regresar, pero en su extenso recorrido de frontera sur a frontera norte, como dice la canción, hizo camino al andar, además nos dejó una gran riqueza de mensajes de buena voluntad, contenidos en cada uno de sus mensajes dirigidos a los diferentes segmentos de la sociedad, donde hizo alusión a los problemas que afectan a los mexicanos y a las instituciones.  
Denunció, suplicó, apeló, en fin nos exhortó a “reaccionar y transformar, convertir lo que nos está destruyendo como pueblo, lo que nos está degradando como humanidad" dijo que estábamos a tiempo de hacerlo y seguramente no será en vano su voz clamante en el desierto, confiamos en que gran parte de esta semilla caerá en tierra fértil y un día dará fruto. 
En cada ocasión expresó mensajes pastorales, no solamente de palabra, sino con sus actitudes y muestras de afecto, como buen padre conmovió a las personas con sus saludos, abrazos y “cariñoterapia, además arrancó raudales de lágrimas de fieles que veían en él a través de sus fe a una persona trascendente, a un misionero de paz. 
Se puede concluir en que ejercitó las obras de misericordia, amonestó con firmeza a los obispos, seguramente como a hermanos que conoce pues de alguna manera está en constante comunicación con ellos, apeló a la responsabilidad de los gobernantes, pidió perdón a los indígenas, visitó a los presos y sembró la semilla de la esperanza en los jóvenes, en los empresarios y trabajadores, para todos tuvo palabras de aliento  
Ahora después de la visita y de la despedida nos quedamos con las enseñanzas y mensajes de “misericordia” que nos impulsan a dolernos del dolor ajeno, que permea en los diferentes ámbitos de la sociedad afectada por la violencia, la impunidad, el narcotráfico, la desigualdad, el tráfico de blancas, la emigración, la falta de oportunidades, pero con “luces que anuncian esperanzas”. 
Febrero 19/2016

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