jueves, 1 de septiembre de 2011

ABUELOS DE AYER Y HOY



José de Jesús Vázquez Hernández
A propósito del día del adulto mayor, que cada veintiocho de agosto se celebra y que incluye a los ancianos y abuelos y que parece que los actuales son más jóvenes que los de antes, por lo menos es una sensación que yo tengo, no se a usted que le parezca, si no es así, por lo menos los abuelos de ahora nos sentimos menos viejos.
Esta ocasión se presta para reflexionar acerca de este importante sector de adultos mayores en donde encajan también los abuelos, con quienes los nietos, compartimos y escuchamos sus repetidas historias, sus experiencias, su afecto, su cariño y protección y de vez en cuando algún regalo y no faltan también los paseos y las llamadas de atención o reprendidas.
Yo recuerdo a mi abuelo materno y abuela paterna, de quienes guardo gratos recuerdos, a mi abuelo materno Juan, la gente le decía don Juanito y los nietos cariñosamente le llamábamos “apá Ito”, tenía su casa próxima al rancho donde se ubicaba nuestro hogar, el cual le quedaba a mi abuelo  al paso hacia a su trabajo que desempeñó como oficial del registro civil del lugar por varios años.
En esas visitas, generalmente iba acompañado de una bolsa de pan, en la que no faltaban unos panecitos que aún conocemos como ladrillitos y puerquitos, que disfrutábamos deliciosamente con nata y la leche que ordeñábamos nosotros mismos. Estos panes aun se siguen fabricando en la panadería del terruño y cada vez que tengo oportunidad, los sigo consumiendo con mi familia y los disfrutamos a su memoria.
En cuanto a mi abuela paterna Catalina, era yo aun muy niño cuando falleció, pero en su enfermedad, pasó algún tiempo al cuidado de mis padres y recuerdo las fatigas que pasó para criar a sus hijos, entre ellos mi padre y a través de él tengo en la memoria algunas de sus anécdotas acerca de la infancia y de los esfuerzos que tuvieron que superar para sobrevivir con unidad y solidaridad, en tiempo de la revolución y la cristiada.
Este día dedicado primero a la senectud, después a los adultos mayores, viejos, abuelos y ancianos, se debe, según antecedentes a personas como lo fue esa gran mujer, Ema Godoy que trabajó desde 1978 para que en 1981, lo estableciera en México el presidente José López Portillo por decreto, luego la ONU en 1982 determinó los derechos de los ancianos, instituyendo el mes de agosto para su celebración.
Desde entonces se vienen creando grupos en diferentes zonas, prevaleciendo con cierta formalidad los adheridos a los templos y parroquias, donde se juntan cargados de años, pero con espíritu renovado a analizar temas que van marcando sus necesidades, que en coordinación con el DIF, encuentran ciertos apoyos. 
Actualmente, los adultos mayores de 60 años representan más del 7% de la población nacional, es decir, que uno de cada veinte mexicanos pertenece a este sector, pero en la medida que pasen los años, habrá menos niños y más adultos mayores y por tanto menos abuelos como los de ayer, con aquellos valores trascendentes y más como los de hoy, que brindan apoyo a los hijos que trabajan y que cada vez se agrupan más a la casa de abuelos. jjesusvah@hotmail.com

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